Miles de despreciables personajes de nuestra vida política se han deslenguado durante años para vapulear y menospreciar el proceso cubano y su revolución socialista. La misma conducta la han adoptado compatriotas ignorantes y ciegos, que con el sólo hecho de haber ido a la isla como turista o haber escuchado alguna noticia desde los medios dominados por el imperialismo, despotrican y se atreven a decir que en Cuba la gente se muere de hambre y que se llega a matar por un puñado de dólares.
Quizás la figura imperecedera, vigente y clara de Fidel les moleste de sobremanera a los recalcitrantes fascistas chilenos y sus perros falderos que hoy intentan parecer demócratas, quienes intentaron exterminar al marxista durante 17 años, sin haberlo conseguido . No quieren entender que cuando una nación asume los costos de un giro total de privilegios para el pueblo se hace necesario golpear la mesa y golpear a quien intente socabar lo conseguido a sangre y fuego por los visionarios héroes del Granma. Cuba y su factor autodeterminante de su propio destino ha resistido décadas de bloqueo económico, político y cultural por parte de Estados Unidos y sus gobernantes, aún así su pueblo, alegre y optimista, se las arregla para hacer de la solidaridad con otras naciones un ejemplo claro a seguir. Miles de doctores ofrecidos para ayudar ante las grandes catástrofes, ocurridas incluso en el seno del territorio yankee, una Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas ofrecida para forjar médicos con un marcado sentido social, que vayan a recuperar y a sanar al que menos tiene. Un ejemplar trabajo en deportes, que ya es un sello a nivel mundial, un trabajo de alfabetización del pueblo, las necesidades básicas cubiertas en la gran mayoría... todo esto obviamente se transforma en la envidia de politiquero populista que deambula por nuestro país, y algo que genera anticuerpos para los "libre pensadores" y para quienes, hábiles, sustentan el sistema capitalista en su fase neoliberal de mi país.
De estos últimos el gran trabajo que les ha dado resultado, eso hay que reconocerlo, es tener convencidos a Fidel y a la gran parte de la isla que el gobierno que hoy tenemos, el mismo que siempre ha votado en contra de Cuba en la ONU, el de Michelle Bachelet, es de raíces "socialistas", con gran visión solidaria, que ha abierto paso a un rol más protagónico de la mujer, etc. etc. Comunicacionalmente los asesores del gobierno han hecho un trabajo excepcional, exaltando los grandes "logros" macroeconómicos, centrados en el rostro que es hoy nuestro ministro de hacienda y la manga de tecnócratas "apolíticos" apernados en la Moneda. Desde Cuba, Venezuela y Bolivia hay voces de beneplácito y buenaventura para este nuevo gobierno, más allá del protocolo, no saben o no captan que el trasfondo neoliberal en que se fundamenta esta administración tiene en jaque a la educación pública, al sistema de previsión, a la salud pública y al transporte público, entre otras cosas. Ojalá supieran nuestros hermanos que la derecha chilena, el empresariado y la iglesia católica, entre otros poderes, están conformes con este aparente equilibrio político y económico que hoy reina en Chile, desde hace ya 16 años, con una política de chorreo (choreo) que mantiene convencidos a grandes sectores sociales que con $125.000 de sueldo mínimo se puede sustentar la "democracia". Si bien es cierto cada sistema político tiene raíces únicas e irrepetibles, el ejemplo de Cuba tiene mucho que enseñarnos, pero a la vez se hace necesario que nosotros les enseñemos que nuestro pueblo está envuelto en una falsa nube de estabilidad social, de conformismo precario y alienante, con el objetivo de que algún día el famoso e irrenunciable sueño bolivariano parta por un real conocimiento de lo que viven los pueblos que integramos esta América, continente oprimido pero valiente y solidario.
martes, 24 de abril de 2007
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